la tienda 

Corrían los primeros años de la década del 70, y en el acceso al local de antigüedades "El Abuelo" (Independencia 2071) su dueño colocó como adorno una antigua máquina de moler café industrial, casi del porte de un adulto. El político de esa época Carlos Altamirano se enamoró del artefacto y quiso hacerse de éste, pero sin resultados.

 

Sin embargo, la anécdota recuerda que luego llegó el poeta Pablo Neruda, quien tras mucha insistencia y una buena oferta logró que el propietario decidiera venderla. Es que el vate cultivó por años una gran afición por las antigüedades, y fue uno de los más renombrados clientes de esta tienda. De hecho, cada vez que el Premio Nobel volvía a Valparaíso, se arrancaba para buscar algún objeto que lo hiciera viajar en el tiempo y adornar alguna de sus casas, especialmente La Sebastiana del cerro Florida.

 

Dicha anécdota sobre su padre -del mismo nombre- fue contada ayer por Pablo Eltesch, actual propietario de El Abuelo, quien recibió del alcalde Jorge Castro la Medalla Bicentenario, que entrega la Municipalidad a personajes de la zona que se han distinguido por su aporte a la conservación del patrimonio inmaterial y cultural de la ciudad.

 

La tienda, que se ubica frente a la Iglesia de los Sagrados Corazones, cumplió 50 años, teniendo el orgullo de poder decir que es una de las más antiguas que permanecen en este rubro en la región y el país.

En sus estantes se puede encontrar de todo: antiguas monedas, relojes de pared, extrañas lámparas, pinturas, esculturas y diversos artículos que dan cuenta de siglos pasados, con precios que pueden ir desde los mil pesos hasta millones, dependiendo de sus características. Por eso la invitación es a conocerlo, y tentarse con algún producto que robe su imaginación, tal como en antaño lo hizo con Neruda.

Fuente: El Mercurio de Valparaíso.

“El propósito del arte es limpiar el polvo de la vida diaria de nuestra alma". 

Pablo Picasso